Trasplante de las judías y siembra de más rábanos

Las judías vedes pedían un trasplante a gritos. El tetra brik de leche se les quedaba pequeño y empezaban a mirar con ojos golosos la cesta donde crecen espaciosamente las acelgas. Y ya os he dicho que yo a estas judías les tengo respeto y hasta algo de miedo.

Judías verdes, segundos antes de pasar a su cesta definitiva

Judías verdes, segundos antes de pasar a su cesta definitiva

Lo que más me ha sorprendido son las raíces tan largas que tenían las tías. ¡Que sólo tienen 15 días! Al faltarles espacio hacia abajo, estaban desarrollándose a lo largo del brick, entrelazando sus raíces unas con otras… y todo por seguir creciendo.

raices_judias

Raíces estilo tentáculos de pulpo gigante.

Con cierto cuidado de no romperles las raíces, he conseguido separar cuatro plantas y trasplantarlas a su lugar definitivo. Por el camino he desechado un par de semillas que estaban a medio germinar y he dejado otras siete plantas en su semillero original a falta de conseguir más macetas o cajas para trasplantarlas. Ya llegará.

Las cuatro plantas de judía en su cesta definitiva.

Las cuatro plantas de judía en su cesta definitiva.

Luego le ha tocado el turno a los rábanos. Primero, con un genocidio en toda regla, porque he decidido eliminar a todas las plantas menos una por semillero, con la idea de que las que queden puedan desarrollarse mejor y no compitan por el agua y los nutrientes (esto lo he visto en varios vídeos, así que no me llaméis asesino a mi).

Exterminio de rabanitos. Descansen en paz. Snif.

Exterminio de rabanitos. Descansen en paz. Snif.

Como decía, esto tiene su sentido, y es que si hay demasiadas plantas en el mismo espacio, se pelean como niños pequeños y acaban por no salir bien ninguna. Así que, aunque duela hacerlo, hay que dejar sólo a los más fuertes. Técnicamente se llama aclareo, pero bien podría llamarse exterminio. Eso sí, las que quedan tienen espacio a tuti plen.

Rábanos con semillero-loft estilo single.

Rábanos con semillero-loft estilo single.

Y como la masacre me ha dejado un poco alicaido y con sentimiento de culpa, he decidido plantar más, que aún me quedan semillas como para llenar de rábanos medio pueblo. He utilizado una caja de corcho, de esas que conservan bien, a la que le he hecho unos agujeros en la base para que pueda salir el agua sobrante. La he rellenado de sustrato universal hasta arriba, he hecho un par de surcos a unos quince centímetros una de otra y me puesto unas cuantas semillas en cada una.

Semillas de rábano listas para ponerse a crecer como locas.

Semillas de rábano listas para ponerse a crecer como locas.

Es importante que la tierra no esté demasiado apelmazada y que no se entierren  mucha profundidad las semillas, para que no les cueste germinar y salir. La regla que he visto por ahí, es que más o menos se entierren a una profundidad de tres veces su tamaño. Pues eso. Las he tapado y les he pegado un buen regado para que se hinchen a beber. ¡Qué majicos los rabanicos!

Nuevo semillero de rabanitos.

Nuevo semillero de rabanitos.

 

 

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