Trasplantando la piña

Dos meses después de haber preparado la piña para el experimento visto en La huertina de Toni, hoy me he decidido a trasplantarla a maceta. Hace unos diez días que empezaron a salirle raíces y hoy ya estaban de unos tres centímetros, más que suficiente (espero) como para soportar el trasplante y que aguanten.

El aspecto puede parecer un poco chungalí, pero las raíces están bien y el interior de la planta tiene unos brotes verdes bien sanotes, así que su aspecto exterior de planta homeless no ha conseguido engañarme para ver que está resana.

Piña con aspecto mustio y putrefacto, modelo Piña Walking Dead.

Piña con aspecto mustio y putrefacto, modelo Piña Walking Dead.

Esos pelánganos son las raíces.

Esos pelánganos son las raíces.

Brotes verdes en su interior.

Brotes verdes en su interior.

Tal y como explica Toni en su vídeo (pero con menos acento asturiano ;)), he arrancado algunas de las hojas exteriores más pochas, he llenado una maceta no demasiado grande de tierra y la he plantado tal cual. Un buen riego, y ahora a buscarle un hueco donde le de el solete y no haga frío. Ha quedado molona, ¿que no?

Ah, se me olvidaba. Como en esta casa le ponemos nombre a todo, la piña no podía ser menos, y después de mirarla a los brotes fijamente unos segundos, he visto claramente que tiene cara de llamarse Lucía. Bienvenida a casa.

Lucía la piña.

Lucía la piña.

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2 comentarios en “Trasplantando la piña

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