Fiascos: zanahorias y judías verdes

Dicen que errar es de humanos y herrar de herreros. Yo tengo que confesar que de lo segundo tengo lo mismo que de bailarina de ballet, pero sin embargo, lo de errar no se me da mal, especialmente en esto del huertico, algo completamente nuevo para mí.

Desde que empecé con la siembra hace unos tres meses, creo que el mayor error que he cometido ha sido el de sobresaturar a las plantas con el riego. ¿Que tienen sed? Riego. ¿Que podrían tener sed? Riego. ¿Que tengo yo sed? Una birra, y riego. Y parece que no a todas las hortalizas les va bien el modo tragaldabas, y tanta agua (con y sin caca de pingüino) les ha acabado pasando factura.

El segundo problema -que no error- que he tenido ha sido el de los bichos, el cual no sé si tomármelo a mal o a bien, porque si aparecen es que lo que estoy cultivando pinta apetecible. Nos ha visitado el pulgón, unas mosquitas enanas y unas quéséyos en forma de granito de sal, que han pululado demasiado tiempo a su albedrío por las plantas. Mal.

Total, que esto me ha llevado a firmar un par de buenos fiascos.

Por un lado, el de las judías verdes, por tema de exceso de humedad. Ya no tenía sentido seguir insistiendo, a pesar de que han sacado unos poquitos frutos.

Judías verdes, resecas y moribundas.

Judías verdes, resecas y moribundas.

Mini judías pochillas.

Mini judías pochillas.

Superproducción de judías verdes. ¡Menuda cosecha!

Superproducción de judías verdes. ¡Menuda cosecha!

Por otro lado, las zanahorias tampoco han acabado de avanzar, creo que por diversos motivos. En un principio, por exceso de riego, después por no hacer el aclareado cuando tocaba y no dejar que cogieran su espacio, y por último por llenarse de un bichín inidentificable (a lo mejor ni lo es y sólo son los síntomas de la pochedumbre absoluta).

Zanahorias con mal aspecto.

Zanahorias con mal aspecto.

En fin, como de todo se aprende, y además rendirse es de cobardes -y de gente a la que apuntan con un rifle-, he hecho un esfuerzo por reprimir mis sentimientos y he arrancado y tirado las plantas pochas para dejar lugar a nuevas hornadas de hortalizas saludables.

Zanahorias no he vuelto a plantar, que ya esperaré a la primavera; judías sí, que sigue siendo época para su siembra.

¡A seguir aprendiendo, erradores!

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Un comentario en “Fiascos: zanahorias y judías verdes

  1. Pingback: Guisantes, hierbabuena y trampas cromáticas | Diario de un huertico

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