Tormenta asesina

El jueves cayó en nuestra zona la tormenta definitiva. A las 8 de la mañana teníamos más agua que el pantano de San Juan, a las 11 nos poníamos de granizo hasta arriba y a las 8 de la noche otra buena ración de ambas cosas.

Mientras veíamos llover, o desde el trabajo sabiendo la que caía, sólo podía repetirme “mis tomateras, mis lechugas…”.

La tormenta se cebó con todo lo plantado, pero lo resultados fueron dispares. Mientras que las tomateras aguantaron bien por tener hojas pequeñas que no se quebraron, las lechugas y las plantas de judía parecía que hubieran sufrido el ataque de una ametralladora.

En cualquier caso, parece que todas las plantas han tirado para adelante. Duras que son las jodías.

Lechuga agujereada por la tormenta.

Lechuga agujereada por la tormenta.

Judías perforadas.

Judías perforadas.

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