Evolución de los pepinos

Este es el primer año que siembro pepino, básicamente por dos motivos: 1) porque no me gustan, y 2) porque me los regaló la vecina, y pensando que eran judías allá que fueron. Pero el caso es que a Cris le encantan (guarros, no seáis malpensados), así que no hay mal que por bien no venga.

Es una planta sorprendente por lo rápido que crece (unos 15-20 centímetros a la semana… guarros, no seáis malpensados), por la cantidad de flores que produce y el porrón de frutos que pinta que da.

Y si no, aquí va una muestra de cómo evolucionan los pepinos según su tamaño de crecimiento (guarros, no seáis malpensados).

Flor hembra del pepino, con el fruto en fase embrionaria.

Flor hembra del pepino, con el fruto en fase embrionaria.

Pepino peque, ya fruto pero peque aún (nótese que su compañero no ha evolucionado y se perderá).

Pepino peque, ya fruto pero peque aún (nótese que su compañero no ha evolucionado y se perderá).

Pepino ya más crecidito, tendrá el tamaño de un pulgar.

Pepino ya más crecidito, tendrá el tamaño de un pulgar.

Pepino con hipertrofia y elefantismo. No sé por qué, pero se ha abombado y puesto gordoncho en lugar de alargado. Fue el primero que salió, no sé si tendrá que ver.

Pepino con hipertrofia y elefantismo. No sé por qué, pero se ha abombado y puesto gordoncho en lugar de alargado. Fue el primero que salió, no sé si tendrá que ver.

Por último, una imagen que ilustra la capacidad trepadora y de adaptación al medio que tiene esta planta a través de sus múltiples tentáculos con los que se agarran a lo que pillen cerca. Esta planta se ha enganchado a unas enredaderas y me temo que de ahí ya no la suelto.

Pepino agarrándose a lo que pille con sus zarcillos.

Pepino agarrándose a lo que pille con sus zarcillos.

Regreso del huertico

Después de casi un año sin actualizar el blog, ha llegado la hora de retomarlo. Durante este tiempo hemos tenido un invierno cargadete de habas y una primavera en la que hemos degustado unas pocas acelgas, pero poco más.

A diferencia del año pasado, donde probé a plantar de todo para ver los resultados, este año he ido más a tiro hecho con lo que creo que puede funcionar, más algún experimento que otro.

Empiezo por una vista general de las dos terrazas donde está distribuido el huertico.

Patio delantero.

Patio delantero.

Patio trasero

Patio trasero

Otra diferencia importante respecto al año pasado es que he decidido darles más aire a las plantas; nada de apelotonar dos, tres o cuatro tomateras en una maceta de Liliput, ni de acoplar las plantas de pimiento de tres en tres. Una planta por maceta, macetas lo más grandes posibles, bien de tierra y ¡que corra el aire!

Esta técnica se ve que ha funcionado bien desde el día uno (¿será que todo el mundo lo hace así por algo?) y las plantas se desarrollan mucho mejor y rápido.

Vamos al detalle. Terraza delantera.

Un porrón de cebollas (como 40 o 50) que cogeremos cuando sean peques, que pican menos y para ensalada están cojonudas; tomateras, calabacines varios y alguna cosa suelta.

Tomateras de Tudela y de Elizondo. Como salgan igual que los que he catado, a llorar de gustico.

Tomateras de Tudela y de Elizondo. Como salgan igual que los que he catado, a llorar de gustico.

Planta de calabacín, que ya empieza a echar bien de flores y parece que asoma algún fruto del amor.

Planta de calabacín, que ya empieza a echar bien de flores y parece que asoma algún fruto del amor.

¡Una alcachofa! Pensé que hasta otoño(invierno no saldría, pero oye, ahí está.

¡Una alcachofa! Pensé que hasta otoño/invierno no saldría, pero oye, ahí está.

Calabaza vasca. Crece a un ritmo que pronto dará sombra a todo el pueblo.

Calabaza vasca. Crece a un ritmo que pronto dará sombra a todo el pueblo.

Bien, repaso a la terraza trasera. Cuatro plantas de pepino, trepadoras a todo gas (unos 20 centímetros por semana), cuatro tomateras (de nuevo de Elizondo y de Tudela), otras cuatro de tomates cherry y siete de pimientos (guindillas y padrón).

Las tomateras ya apuntan sus primeras flores, ¡vamoooooos!

Las tomateras ya apuntan sus primeras flores, ¡vamoooooos!

Plantas de pepino, con sus flores a tope y trepando que se salen.

Plantas de pepino, con sus flores a tope y trepando que se salen.

Un par de pequeños pepinos. ¡A crecer, chicos!

Un par de pequeños pepinos. ¡A crecer, chicos!

Tomates cherry en ebullición. Son los primeros, pero ya habrá media docena engordando.

Tomates cherry en ebullición. Son los primeros, pero ya habrá media docena engordando.

Por último, un repasillo a la evolución de los experimentos, que posiblemente es de lo que estoy más orgulloso y sorprendido…

El 14 de octubre de 2014 empezaba el experimento de la piña. 20 meses después es una señora planta.

Así era en los comienzos...

Así era en los comienzos…

Y así está ahora.

Y así está ahora.

Segundo experimento, el limonero. Otra de esas cosas que no te esperas. Metes un pipo de limón en una servilleta, lo humedeces y lo pones con calorcito, al cabo de un tiempo germina, lo plantas, bla bla, y joer, parece que avanza.

El 18 de enero de 2015 empezaba con el tema, 17 meses después está así.

Mi limón, mi limoneroooo...

Mi limón, mi limoneroooo…

Arbolito limonero, porrón pompero.

Arbolito limonero, porrón pompero.

Tercer experimento. El granado. Lo mismo que con el limonero, pero este crece que da gusto. En invierno pensé que había palmado porque era un minipalo sin hojas, pero en primavera reventó a echar hojas y a crecer, desfase auténtico.

El 16 de abril de 2015 asomaba las orejas, hoy está así.

Granado asomando.

Granado asomando.

A la sombra del granadoooo...

A la sombra del granadoooo…

Ale, hasta aquí el post del retorno. En breve más (y más breves…).

Evolución de los pimientos

Comentaba en alguna reseña anterior que los pimientos iban bastante bien. Y así es. Están todas las plantas bien surtidas de ejemplares, y si el tiempo no cambia mucho y se los carga, podremos recoger una buena cosecha.

De los de padrón he recogido unos poquitos más que he regalado a unos amigotes. Aún no me han dicho si pican o pican que te cagas. Ya veremos.

Unos poquitos pimientos de padrón para Pablo y Ana.

Unos poquitos pimientos de padrón para Pablo y Ana.

El resto de planta van cargaditas. Tal que así…

Pimientos hermosos.

Pimientos hermosos.

Pimientos carnosos.

Pimientos carnosos.

Pimienticos culones.

Pimienticos culones.

Y el pimientaco.

Y el pimientaco.

Flores de calabaza y calabacín

Las plantas de calabaza y calabacín no parece que estén dispuestas a echar frutas, entre otras cosas porque solo sacan flores machos. Eso sí, al menos son bien chulas, especialmente por las mañanas.

Flor de calabacín.

Flor de calabacín.

Flores de calabaza.

Flores de calabaza.

Y de regalo, la foto del pedazo saltamontes que ha vivido durante unos días entre las judías verdes. Enorme. Me ha pegado un par de sustos de cuidado.

¿Dónde está el pequeño saltamontes?

¿Dónde está el pequeño saltamontes?

Evolución pimientos, calabazas y sandías

No sé si habrá sido por estar fuera, porque haya hecho menos calor, o por el chute de nutrientes que le he metido a las plantas las dos visitas que hice por casa en agosto, pero el caso es que al volver de las vacaciones me he encontrado con la mayor evolución del huertico que recuerde.

Las plantas de calabaza (dos delante y tres detrás) están desparramadas como locas, con unas hojas que ya hubiera querido Adán para ropa interior y llenas de flores. Una de ellas, de hecho, se ha atrevido a asomar dos mini calabazas. Con eso ya puedo hacer un mini puré.

Mini calabaza (tamaño de una oliva) con ganas de crecer como el increíble Hulk.

Mini calabaza (tamaño de una oliva) con ganas de crecer como el increíble Hulk.

Las sandías también están desbocadas, ocupando otras macetas y saliéndose literalmente del tiesto. A una de ellas le he puesto una silla de apoyo para que se esparza sin tocar el suelo. Asoman unos cuantos frutos (cuatro o cinco) y ya tienen también un mini tamaño para mini fruta de mini postre.

Una sandía mini. Ya crecerá, ya...

Una sandía mini. Ya crecerá, ya…

Otra sandía mini. Y así hasta cuatro.

Otra sandía mini. Y así hasta cuatro.

No tan minis, sino todo lo contrario, están algunos pimientos; de nuevo los de padrón, pero esta vez también el pimiento italiano y los de piquillo. Por la pinta que tienen las plantas, creo que tendremos una cosechilla digna de todas las variedades que planté.

Pimiento de padrón, con cara de cabr*n...

Pimiento de padrón, con cara de cabr*n…

Pimiento italiano, del tamaño de mi... mano.

Pimiento italiano, del tamaño de mi… mano.

Por último, las judías siguen también creciendo a lo alto como si no tuvieran techo. Es curioso cómo se buscan la vida para seguir entutorándose cuando se les acaba su palo. En la foto se puede ver cómo una de las plantas va saltando de tutor en tutor y tiro porque me toca.

Judías verdes trepadoras.

Judías verdes trepadoras.

Visita relámpago al huertico

Aunque estamos de vacaciones, no he podido resistir la tentación de dar un salto al huertico para ver su evolución. Total, sólo eran dos horas de ida y dos de vuelta…

Con los nervios a flor de piel por si hubiera una gran cosecha que recolectar, llegué ansioso perdido. Pero mi gozo en un pozo. La cosecha se limitaba a ¡¡¡UN TOMATE!!!

Bueno, técnicamente había dos, pero uno se lo estaba terminando un p*to gusano de los c*%!!&!…

Tomate cosechado. Uno. Pero sabroso.

Tomate cosechado. Uno. Pero sabroso.

El jodío gusano terminando de zamparse el otro tomate.

El jodío gusano terminando de zamparse el otro tomate.

Como la recolección no me llevó demasiado tiempo, pude dedicar un rato a tareas de mantenimiento (poda, abonado, entutorado) y a observar que en líneas generales las plantas van todas bastante bien. Aquí una muestra…

Albahaca enorme.

Albahaca enorme.

Una de las tres plantas de calabaza.

Una de las tres plantas de calabaza.

La higuera.

La higuera.

Una de las plantas de pimiento. El resto van bien también.

Una de las plantas de pimiento. El resto van bien también.

La gran planta de piña.

La gran planta de piña.

La planta de sandía abriéndose hueco.

La planta de sandía abriéndose hueco.

Y otra de las tomateras.

Y otra de las tomateras.

En cuatro días paso de nuevo, a ver qué me encuentro (ainsh, nerviooooooossss…).

El huerto se queda en casa

O lo que es lo mismo, nosotros nos vamos de vacaciones.

Mañana salimos para (no) volver, así que tenía que hacer unas últimas operaciones en el huertico, a pesar de que no descarto un par de saltos para visitarlo en las próximas fechas.

Para empezar, he trasplantado algunas plantas que no podía dejar en su estado actual por no tener riego. Las he pasado a tres maceteros vacíos que tenía con riego en la terraza trasera, aunque no sé cómo lo llevarán, si era demasiado pronto… qué sé yo.

En concreto eran el limonero -que llevaba en su actual recipiente desde enero-, el granado -que no pinta muy sano- y una lavanda -que tampoco tiene la mejor cara posible-. Me jodería bastante perder el limonero, pero había que hacerlo. Alea jacta est.

LAvanda, granado y limonero listos para el trasplante.

LAvanda, granado y limonero listos para el trasplante.

En su destino actual.

En su destino actual.

A continuación he cosechado todo lo que estaba para comer, para llevárnoslo al pueblo y disfrutarlo allí. Las últimas cebollas -el año que viene más, seguro-, los puerros -finillos por haber mucha densidad de plantación, pero ricos- y ¡un pimiento de padrón!

La cosecha.

La cosecha.

Los puerrillos: finos pero sabrosos.

Los puerrillos: finos pero sabrosos.

Las últimas cebollas de la temporada.

Las últimas cebollas de la temporada.

¡Y el pimientico! El otro pequeñajo no iba ni palante ni patrás.

¡Y el pimientico! El otro pequeñajo no iba ni palante ni patrás.

Uno de los tomates ha mutado de color, pasando del verde pálido a un rojo anaranjado que produce una fe total en que va a estar rico, rico.

¡Maduraaaaaaaaa!

¡Maduraaaaaaaaa!

Por último, una ensalada casi 100% del huertico que nos zampamos hace dos días. Quitando el melocotón, el resto es producción casera: lechuga, rúcula, cebolleta y albahaca, ¡gloriosa!

Ensalada rica del huertico.

Ensalada rica del huertico.

En fin, a ver qué tal se da el huertico en verano y nos vemos a la vuelta. ¡Felices vacaciones!