Regreso del huertico

Después de casi un año sin actualizar el blog, ha llegado la hora de retomarlo. Durante este tiempo hemos tenido un invierno cargadete de habas y una primavera en la que hemos degustado unas pocas acelgas, pero poco más.

A diferencia del año pasado, donde probé a plantar de todo para ver los resultados, este año he ido más a tiro hecho con lo que creo que puede funcionar, más algún experimento que otro.

Empiezo por una vista general de las dos terrazas donde está distribuido el huertico.

Patio delantero.

Patio delantero.

Patio trasero

Patio trasero

Otra diferencia importante respecto al año pasado es que he decidido darles más aire a las plantas; nada de apelotonar dos, tres o cuatro tomateras en una maceta de Liliput, ni de acoplar las plantas de pimiento de tres en tres. Una planta por maceta, macetas lo más grandes posibles, bien de tierra y ¡que corra el aire!

Esta técnica se ve que ha funcionado bien desde el día uno (¿será que todo el mundo lo hace así por algo?) y las plantas se desarrollan mucho mejor y rápido.

Vamos al detalle. Terraza delantera.

Un porrón de cebollas (como 40 o 50) que cogeremos cuando sean peques, que pican menos y para ensalada están cojonudas; tomateras, calabacines varios y alguna cosa suelta.

Tomateras de Tudela y de Elizondo. Como salgan igual que los que he catado, a llorar de gustico.

Tomateras de Tudela y de Elizondo. Como salgan igual que los que he catado, a llorar de gustico.

Planta de calabacín, que ya empieza a echar bien de flores y parece que asoma algún fruto del amor.

Planta de calabacín, que ya empieza a echar bien de flores y parece que asoma algún fruto del amor.

¡Una alcachofa! Pensé que hasta otoño(invierno no saldría, pero oye, ahí está.

¡Una alcachofa! Pensé que hasta otoño/invierno no saldría, pero oye, ahí está.

Calabaza vasca. Crece a un ritmo que pronto dará sombra a todo el pueblo.

Calabaza vasca. Crece a un ritmo que pronto dará sombra a todo el pueblo.

Bien, repaso a la terraza trasera. Cuatro plantas de pepino, trepadoras a todo gas (unos 20 centímetros por semana), cuatro tomateras (de nuevo de Elizondo y de Tudela), otras cuatro de tomates cherry y siete de pimientos (guindillas y padrón).

Las tomateras ya apuntan sus primeras flores, ¡vamoooooos!

Las tomateras ya apuntan sus primeras flores, ¡vamoooooos!

Plantas de pepino, con sus flores a tope y trepando que se salen.

Plantas de pepino, con sus flores a tope y trepando que se salen.

Un par de pequeños pepinos. ¡A crecer, chicos!

Un par de pequeños pepinos. ¡A crecer, chicos!

Tomates cherry en ebullición. Son los primeros, pero ya habrá media docena engordando.

Tomates cherry en ebullición. Son los primeros, pero ya habrá media docena engordando.

Por último, un repasillo a la evolución de los experimentos, que posiblemente es de lo que estoy más orgulloso y sorprendido…

El 14 de octubre de 2014 empezaba el experimento de la piña. 20 meses después es una señora planta.

Así era en los comienzos...

Así era en los comienzos…

Y así está ahora.

Y así está ahora.

Segundo experimento, el limonero. Otra de esas cosas que no te esperas. Metes un pipo de limón en una servilleta, lo humedeces y lo pones con calorcito, al cabo de un tiempo germina, lo plantas, bla bla, y joer, parece que avanza.

El 18 de enero de 2015 empezaba con el tema, 17 meses después está así.

Mi limón, mi limoneroooo...

Mi limón, mi limoneroooo…

Arbolito limonero, porrón pompero.

Arbolito limonero, porrón pompero.

Tercer experimento. El granado. Lo mismo que con el limonero, pero este crece que da gusto. En invierno pensé que había palmado porque era un minipalo sin hojas, pero en primavera reventó a echar hojas y a crecer, desfase auténtico.

El 16 de abril de 2015 asomaba las orejas, hoy está así.

Granado asomando.

Granado asomando.

A la sombra del granadoooo...

A la sombra del granadoooo…

Ale, hasta aquí el post del retorno. En breve más (y más breves…).

Evolución pimientos, calabazas y sandías

No sé si habrá sido por estar fuera, porque haya hecho menos calor, o por el chute de nutrientes que le he metido a las plantas las dos visitas que hice por casa en agosto, pero el caso es que al volver de las vacaciones me he encontrado con la mayor evolución del huertico que recuerde.

Las plantas de calabaza (dos delante y tres detrás) están desparramadas como locas, con unas hojas que ya hubiera querido Adán para ropa interior y llenas de flores. Una de ellas, de hecho, se ha atrevido a asomar dos mini calabazas. Con eso ya puedo hacer un mini puré.

Mini calabaza (tamaño de una oliva) con ganas de crecer como el increíble Hulk.

Mini calabaza (tamaño de una oliva) con ganas de crecer como el increíble Hulk.

Las sandías también están desbocadas, ocupando otras macetas y saliéndose literalmente del tiesto. A una de ellas le he puesto una silla de apoyo para que se esparza sin tocar el suelo. Asoman unos cuantos frutos (cuatro o cinco) y ya tienen también un mini tamaño para mini fruta de mini postre.

Una sandía mini. Ya crecerá, ya...

Una sandía mini. Ya crecerá, ya…

Otra sandía mini. Y así hasta cuatro.

Otra sandía mini. Y así hasta cuatro.

No tan minis, sino todo lo contrario, están algunos pimientos; de nuevo los de padrón, pero esta vez también el pimiento italiano y los de piquillo. Por la pinta que tienen las plantas, creo que tendremos una cosechilla digna de todas las variedades que planté.

Pimiento de padrón, con cara de cabr*n...

Pimiento de padrón, con cara de cabr*n…

Pimiento italiano, del tamaño de mi... mano.

Pimiento italiano, del tamaño de mi… mano.

Por último, las judías siguen también creciendo a lo alto como si no tuvieran techo. Es curioso cómo se buscan la vida para seguir entutorándose cuando se les acaba su palo. En la foto se puede ver cómo una de las plantas va saltando de tutor en tutor y tiro porque me toca.

Judías verdes trepadoras.

Judías verdes trepadoras.

Visita relámpago al huertico

Aunque estamos de vacaciones, no he podido resistir la tentación de dar un salto al huertico para ver su evolución. Total, sólo eran dos horas de ida y dos de vuelta…

Con los nervios a flor de piel por si hubiera una gran cosecha que recolectar, llegué ansioso perdido. Pero mi gozo en un pozo. La cosecha se limitaba a ¡¡¡UN TOMATE!!!

Bueno, técnicamente había dos, pero uno se lo estaba terminando un p*to gusano de los c*%!!&!…

Tomate cosechado. Uno. Pero sabroso.

Tomate cosechado. Uno. Pero sabroso.

El jodío gusano terminando de zamparse el otro tomate.

El jodío gusano terminando de zamparse el otro tomate.

Como la recolección no me llevó demasiado tiempo, pude dedicar un rato a tareas de mantenimiento (poda, abonado, entutorado) y a observar que en líneas generales las plantas van todas bastante bien. Aquí una muestra…

Albahaca enorme.

Albahaca enorme.

Una de las tres plantas de calabaza.

Una de las tres plantas de calabaza.

La higuera.

La higuera.

Una de las plantas de pimiento. El resto van bien también.

Una de las plantas de pimiento. El resto van bien también.

La gran planta de piña.

La gran planta de piña.

La planta de sandía abriéndose hueco.

La planta de sandía abriéndose hueco.

Y otra de las tomateras.

Y otra de las tomateras.

En cuatro días paso de nuevo, a ver qué me encuentro (ainsh, nerviooooooossss…).

Estado terraza trasera

Hoy toca un repasito rápido a la terraza trasera para ver cómo van las diferentes plantas que he ido sembrando y trasplantando. Las principales diferencias con las de la terraza delantera son que les he puesto el riego con los goteros de aspersión directamente en la maceta para repartir mejor el agua y que la mayoría de las plantas las he sembrado directamente en maceta definitiva, en lugar de hacer semilleros. Esto último, viendo que las que trasplanté delante (calabacines, calabazas, melones y sandías) no tienen muy buena pinta.

En orden de plantado o siembra:

Dos tomateras que no paran de crecer. En breve a entutorarlas.

Dos tomateras que no paran de crecer. En breve a entutorarlas.

Unas lechugas, ¡qué pintaza!

Unas lechugas, ¡qué pintaza!

Otras tomateras plantadas más tarde y por tanto menos desarrolladas.

Otras tomateras plantadas más tarde y por tanto menos desarrolladas.

Los pimientos, creo que trasplantados demasiado pronto, pero a ver...

Los pimientos, creo que trasplantados demasiado pronto, pero a ver…

Unas pocas judías verdes, nunca fallan.

Unas pocas judías verdes, nunca fallan.

Sandias, melones y calabazas, asomando.

Sandias, melones y calabazas, asomando.

El resto de lo plantado (calabacines y guisantes) aún no han asomado, habrá que darles algo más de tiempo.

Trasplantando los experimentos

Este fin de semana, con la hez de tiempo que ha hecho, no nos ha dado mucha cancha con el huertico, la verdad. He empezado a preparar el goteo de cara a la Semana Santa que estaré fuera y he aprovechado con Alex para trasplantar sus experimentos.

Han crecido muy rápido y estaban, las cuatro que quedaban por trasplantar, empujando con las raíces para salirse de sus semilleros, así que un cambio de tiesto les vendrá bien.

Las cuatro plantas pendientes de ser trasplantadas.

Las cuatro plantas pendientes de ser trasplantadas.

Lo curioso del asunto es que hay dos plantas que no somos capaces de identificar… según la foto de abajo, tenemos a la izquierda una planta de calabaza, en el centro y delante una de guisantes, y las otras dos son las que no sabemos cuáles son. Según Alex, la de la derecha es soja, mientras que la de atrás nos tiene desconcertados. Así pues, en las etiquetas hemos escrito: calabaza, guisante, soja y planta misteriosa. Si algún día de frutos, ya veremos de qué se trata ;)

Los cuatro experimentos en sus macetas nuevas.

Los cuatro experimentos en sus macetas nuevas.

 

 

 

Trasplante calabacines y calabazas

Exactamente un mes después de haberlos sembrado, hoy hemos trasplantado Alex y yo los calabacines y las calabazas. El resto de plantas tendrán que esperar su turno, que aún no están listas para dar el salto.

Los calabacines y las calabazas, ya con unos 15 centímetros.

Los calabacines y las calabazas, ya con unos 15 centímetros.

Tanto los calabacines como las calabazas iban bien servidos de raíces, por lo que me ha costado un poco sacarlos de los semilleros. Gracias a mi instrumental quirúrgico (una cuchara) y mi precisión de cirujano, lo he conseguido sin mayores contratiempos.

Dos plantas de calabaza, listas para ir a su nueva maceta.

Dos plantas de calabaza, listas para ir a su nueva maceta.

Y cuatro plantas de calabacín, también ready.

Y cuatro plantas de calabacín, también ready.

Detalle de las buenas raíces de los calabacines.

Detalle de las buenas raíces de los calabacines.

Calabacines trasplantados. Ahora a seguir creciendo.

Calabacines trasplantados. Ahora a seguir creciendo.

Alguna otra labor hemos hecho con la ayuda de Alex. Por ejemplo, trasplantar sus plantas misteriosas, esas que sembraron ella y Marta hace un par de semanas y que 1/ no sé qué son y 2/ no paran de crecer. La gracia estará en hacer seguimiento, y si llegan a adultas (las plantas, no las niñas…), descubrir de qué se trataban.

Plantas misteriosas en semillero.

Plantas misteriosas en semillero.

Las tres plantas misteriosas en sus macetitas.

Las tres plantas misteriosas en sus macetitas.

La sorpresa del día nos la han dado las habas. Está de flores hasta las cejas (en caso de que las habas tengan de eso), pero al fijarme ,me he dado cuenta de que había algunas como secas, pelín pochas. Pensé que era por haberse insolado, y al ir a quitarlas, he descubierto con enorme sorpresa que escondían pequeñas habas en su interior. Así que parece que la flor se va secando, dando paso al fruto.

Desde luego, si sale uno de cada flor, vamos a tener habas para un par de pucheros, porque flores hay a patadas-

¿Cuántas flores tienen las habas? ¡Un zurrón!

¿Cuántas flores tienen las habas? ¡Un zurrón!

Detalle de los pequeños frutos de las habas asomando tímidamente.

Detalle de los pequeños frutos de las habas asomando tímidamente.

A continuación, una curiosidad. Compré hace ya semanas una planta de hierbabuena, y como leí que era invasora y más dura que Chuck Norris, arranqué (literalmente, sin contemplaciones) una parte y la trasplanté en otra maceta, para ver qué pasaba. Y lo que ha pasado es que la nueva planta está que dan ganas de preparar mojitos para todo el vecindario, mientras que la original está feota, feota. Qué cosas, ¿no?

Hierbabuena, casi hierbamala.

Hierbabuena, casi hierbamala.

Hierbabuenorra.

Hierbabuenorra.

Por último, y viendo que la previsión metereológica es buena para esta semana, he sacado casi todas las plantas a la terraza para que pasen allí unos días. Que vuelve el malo, las meto de nuevo, y si no, que se desarrollen al aire mejor. Barrer, regar, y hasta la siguiente intervención en el huertico.

Las plantas en la terraza primaveral, bien al fresco.

Las plantas en la terraza primaveral, bien al fresco.