Más experimentos y siembra

Hoy he dedicado un rato a experimentos varios en el huertico, casi todos sacados de La huertina de Toni.

Lo primero que he conseguido, después de dos intentos fallidos, es hacer germinar unas lentejas para hacer un enraizante natural. Los dos primeros intentos acabaron en fiasco poniendo las lentejas en agua y tapándolas con un paño. Al cabo de una semana no sólo no habían germinado, sino que la peste a muerto que echaban era infumable.

El tercer intento ha sido basándome en otros vídeos de youtube, por los que sólo había que dejar a remojo una noche las lentejas (como para cocinarlas), quitarles el agua y dejarlas húmedas al solete. Así, en dos días estaban bien germinadas.

Lentejas germinadas, Listas para ser trituradas.

Lentejas germinadas, Listas para ser trituradas.

El siguiente paso ha sido batirlas con un poco más de agua y mezclar la leche resultante con más agua (proporción de 10 a 1 entre agua y leche lentejosa). El resultado es un enraizante natural que ya iba demandado la piña y algún que otro plantón trasplantado.

Es importante no duchar a los niños con esto, que si no echan raíces y no hay quien los eche de casa cuando cumplan una edad…

¿MIlk shake? No, batido de lentejas para las plantas.

¿MIlk shake? No, batido de lentejas para las plantas.

Luego he pasado a los nuevos experimentos de regeneración y siembra.

Por un lado he puesto un par de zanahorias para tratar de regenerarlas desde el muñoncete de la cabeza (joer, ¿cómo se llamará esa parte de la zanahoria?). En fin, tan sencillo como ponerlas en un cuenco con un poco de agua, la justa para que no llegue a taparlas por completo. El resultado, a expensas de que salgan o no, no puede ser más simpático. Mirad fijamente la foto durante 10 segundos y tratar de no reíros…

¿No parece un simpático ser? Sus ojos te vigilan...

¿No parece un simpático ser? Sus ojos te vigilan…

Con unas pocas lentejas germinadas he preparado otro semillero en un tetra brick, a ver si crecen y se hacen planta de lentejas (joer de nuevo, ¿cómo se llama la planta de las lentejas?). Un poco de tierra y un buen riego como siempre.

Por último, he plantado semillas de limón y de pera. En ambos casos, he sacado y limpiado bien las semillas de la fruta, las he abierto un poco con ayuda de un cuchillo y las he plantado en unos vasos de yogur. Encima he colocado una servilleta húmeda, para que retengan mejor el agua y el calor.

De limón van cinco semillas, pero en la pera sólo había una miserable pipa, así que no sé si habrá suerte o no. El caso es probar.

Una semilla de pera y cinco de limón. ¿Tendremos frutales algún día?

Una semilla de pera y cinco de limón. ¿Tendremos frutales algún día?

Pues esto es lo que ha dado un ratillo de la tarde de hoy.

Aprovecho y os enseño cómo van los otros experimentos que hemos ido haciendo.

La piña sigue bien hermosa y después de un mes del trasplante, parece que va bien. Hoy le ha caído riego con enraizante, a ver si eso le ayuda a seguir en forma.

Piña creciente.

Piña creciente.

Interior de la piña. Color verde y brotes sanos.

Interior de la piña. Color verde y brotes sanos.

Los aguacate llevan ritmos desacompasados. Uno de ellos ya ha terminado de abrirse por completo y está sacando una raíz que crece a un ritmo de un centímetro diario, así que pronto tocará trasplantarlo a maceta. El otro se va agrietando poco a poco, pero aún parece que no se anima a eclosionar y mostrarnos sus partes íntimas. Seguiremos esperando.

Aguacate Uno. ¡Raíces fuera!

Aguacate Uno. ¡Raíces fuera!

Aguacate Dos. A su ritmo.

Aguacate Dos. A su ritmo.

 Por último, os dejo una foto de familia de todos los experimentos, que andan compartiendo espacio y copando poco a poco los huecos que encuentro sin que Cris se de cuenta ;)

Foto de familia de los experimentos: aguacates, lentejas, piña, zanahorias, limones y pera.

Foto de familia de los experimentos: aguacates, lentejas, piña, zanahorias, limones y pera.

 

Fiascos: zanahorias y judías verdes

Dicen que errar es de humanos y herrar de herreros. Yo tengo que confesar que de lo segundo tengo lo mismo que de bailarina de ballet, pero sin embargo, lo de errar no se me da mal, especialmente en esto del huertico, algo completamente nuevo para mí.

Desde que empecé con la siembra hace unos tres meses, creo que el mayor error que he cometido ha sido el de sobresaturar a las plantas con el riego. ¿Que tienen sed? Riego. ¿Que podrían tener sed? Riego. ¿Que tengo yo sed? Una birra, y riego. Y parece que no a todas las hortalizas les va bien el modo tragaldabas, y tanta agua (con y sin caca de pingüino) les ha acabado pasando factura.

El segundo problema -que no error- que he tenido ha sido el de los bichos, el cual no sé si tomármelo a mal o a bien, porque si aparecen es que lo que estoy cultivando pinta apetecible. Nos ha visitado el pulgón, unas mosquitas enanas y unas quéséyos en forma de granito de sal, que han pululado demasiado tiempo a su albedrío por las plantas. Mal.

Total, que esto me ha llevado a firmar un par de buenos fiascos.

Por un lado, el de las judías verdes, por tema de exceso de humedad. Ya no tenía sentido seguir insistiendo, a pesar de que han sacado unos poquitos frutos.

Judías verdes, resecas y moribundas.

Judías verdes, resecas y moribundas.

Mini judías pochillas.

Mini judías pochillas.

Superproducción de judías verdes. ¡Menuda cosecha!

Superproducción de judías verdes. ¡Menuda cosecha!

Por otro lado, las zanahorias tampoco han acabado de avanzar, creo que por diversos motivos. En un principio, por exceso de riego, después por no hacer el aclareado cuando tocaba y no dejar que cogieran su espacio, y por último por llenarse de un bichín inidentificable (a lo mejor ni lo es y sólo son los síntomas de la pochedumbre absoluta).

Zanahorias con mal aspecto.

Zanahorias con mal aspecto.

En fin, como de todo se aprende, y además rendirse es de cobardes -y de gente a la que apuntan con un rifle-, he hecho un esfuerzo por reprimir mis sentimientos y he arrancado y tirado las plantas pochas para dejar lugar a nuevas hornadas de hortalizas saludables.

Zanahorias no he vuelto a plantar, que ya esperaré a la primavera; judías sí, que sigue siendo época para su siembra.

¡A seguir aprendiendo, erradores!

Crece que te crece

Como comentaba en el último post, la realidad del huertico es que en estos momentos no necesita excesivos cuidados. Las plantas van a su rollo, creciendo tranquilamente y sin necesidad de mucho riego. Pero la verdad es que la mayoría de las plantas están creciendo bien, salvo los rábanos que andan más mustios que Bustamante después de cortar con su novia.

Las que están en semillero, cebollas y puerros, van despacio pero seguras. Sobre todo las cebollas, que han pegado un buen estirón en la última semana y se van venciendo hacia los lados. Dos se pocharon, así que de momento siguen compitiendo 38 plantas. Si salen todas adelante vamos a tener para unos buenos sofritos, más si contamos a los puerros, que son 37 supervivientes.

Semillero de puerros y cebollas, ¡esto marcha!

Semillero de puerros y cebollas, ¡esto marcha!

Las escarolas parece que también se van recuperando desde que las puse a la sombra en parte de atrás. Aquí un la que mejor va, el resto a la zaga, salvo una que entró a boxes para nunca más salir.

Escarola prometedora.

Escarola prometedora.

Los experimentos vistos en La huertina de Toni van bien también. Los pipos de aguacate empiezan a agrietarse, mientras que la piña muestra nuevos brotes verdes. Eso sí, el agua de la piña huele a ¡diossantoestoquéascoes!

Los experimentos, compartiendo espacio con otras planticas

Los experimentos, compartiendo espacio con otras planticas

Las judías verdes me despistan. Bueno, casi todas, que una ha caído en acto de servicio y tengo reemplazarla. El resto combinan zonas de la planta bastante mustias (sobre todo hojas) con otras más verdes y sanotas. Incluso han asomado algunas florecillas la mar de simpáticas.

Flor de judía, emana simpatía... lara la la...

Flor de judía, emana simpatía… lara la la…

Los ajos, mmm… creo que la primera remesa está acabada, y me temo que ha sido por exceso de riego. Pocheishon, pocheishon… así que planté otro par y estoy controlando más el tema del agua. Estos parece que van mejor.

Ajos repochos.

Ajos repochos.

Las zanahorias han sido la gran alegría últimamente. No sólo las que he sembrado directamente en maceta (para no tener que trasplantarlas, que parece que no les iba muy bien) sino las que sufrieron el proceso de trasplante. Están verdes y bien frondosas. De hecho, en breve les toca el aclareo para hacer hueco. Pintan bon.

Zanahorias trasplantadas que empiezan a crecer.

Zanahorias trasplantadas que empiezan a crecer.

Zanahorias en maceta, ¡¡a tope!!

Zanahorias en maceta, ¡¡a tope!!

Mi mayor frustración están siendo los rábanos. Se supone que a los 40 días estaban listos, pero los míos ni por asomo. Los trasplantados palmaron, los que sembré en plan bosque están para el arrastre, y sólo la tanda que sembré en hileras parece que puede tener algo de futuro. Pero ya no tengo mucha esperanza en ellos, la verdad…

Talado el bosque, se han ido al carajo los que quedaron.

Talado el bosque, se han ido al carajo los que quedaron.

Rábanos en hilera, ¿sobrevivirán?

Rábanos en hilera, ¿sobrevivirán?

Dejo para el final mi favorita, ¡la acelga! Después de morir unas cuantas y de no dar un duro por ellas, parece que cambio de clima hacia el fresquete les han venido de perlas. Están creciendo a un ritmo tal, que si acercas la oreja las oyes desarrollarse, ¡son una pasada!

Acelgas requetebien.

Acelgas requetebien.

Y hasta aquí la actualización. Lo siguiente creo que va a ser reponer la judía que palmó y sembrar más cebollas y puerros, para ir escalonando su producción. ¡Seguiré informando!

 

Estado de la nación hortelana

Hace poco más de mes y medio que arrancó este proyecto hortícola experimental. Como ahora estoy en fase observadora, ya que ni tengo hueco para plantar más, ni tocan labores de aclareo o repicado urgentes, pues por pasar el rato dejo aquí un estado de la nación hortelana.

En líneas generales estoy encantado, entretiene bastante a la par que relaja, y como no hay que dedicarle demasiado tiempo, pues se lleva bien.

Y como diría Jack el Destripador, vayamos por partes:

Los rabanitos están en fases diversas: los primeros que planté, tienen toda la pinta de que el trasplante no les vino bien. De hecho deberían estar ya como para la recogida, aunque me temo que va a ser para tirarlos y hacer hueco. Pintan a fiasco.

Los que sembré a boleo en esa misma cesta han crecido mucho y están muy alargados, lo cual desconozco si es bueno o no. Les he hecho un aclareo, pero tienen tal revoltijo que no sé en qué terminarán. Pintan a qué sé yo.

Los que sembré en el recipiente de corcho están bonicos (los que sobrevivieron al ataque del terrorífico gusano mutante cabr*n), con un tallo muy rojo que si todo va bien debería hincharse hasta formar rabanicos comestibles. Aunque llevan tiempo en esa misma fase. Pintan bien.

El bosque de rábanos en primer plano, los cuasifiambres al fondo.

El bosque de rábanos en primer plano, los cuasifiambres al fondo.

Estos andan sacando más hojas y con buen color.

Estos andan sacando más hojas y con buen color.

Las cebollas andan todas en sus semilleros individuales, después de haberlas sembrado en grupos también en el semillero y de haberles hecho el repicado. Están todas bastante sanotas y bien erguidas, lo que me da buena esperanza de que sigan su curso. Pintan bien.

Las cebollas en sus semilleros individuales, ¡firmes!

Las cebollas en sus semilleros individuales, ¡firmes!

 

Los puerros siguen tranquilamente en su bol de ensalaba del Mc Donald’s. Ahí los sembré y de momento ahí seguirán unos días más, hasta que me de la vena y les haga el repicado como a las cebollas. Parecen tranquilos y no se quejan. Pintan bien.

Los puerros a su rollo, como buenos colegas.

Los puerros a su rollo, como buenos colegas.

 

Las judías verdes han pasado por varias etapas: tras sembrarlas en tetra bricks salieron y se desarrollaron a toda leche; una vez pasadas a su cesto definitivo empezaron a tirar para arriba como posesas hasta que les puse los tutores y se enredaron como si no hubiera mañana. De sopetón se les pusieron las hojas amarillas, ¡alerta centinela!, pero después de quitarle las hojas pochas parece que se han recuperado y siguen su crecimiento. La buena señal es que las hojas superiores siguen saliendo y tienen un color muy verde. Pintan regular tirando a bien.

Las judías verdes, ¡hasta el infinito y más allá!

Las judías verdes, ¡hasta el infinito y más allá!

 

Las habas han sido las últimas en llegar, y además están castigadas fuera de la zona cerrada, ahí solas. No es que se hayan portado mal, pero no había sitio y al parecer aguantan bien el frío, así que fuera andan. Tardaron en asomar, pero llevan un ritmo genial  y parecen las plantas más sólidas de todas. Ahora tengo el problema de que en la misma maceta han germinado y crecido las seis semillas, así que igual toca diezmarlas para que se queden dos o tres con todo el territorio. Pintan bien.

Habas, sanas y sin dar guerra.

Habas, sanas y sin dar guerra.

 

Los experimentos con la piña y los aguacates ahí van, en sus cuencos, bebiendo agua poco a poco y decidiendo si tiran o no. Los aguacates hace un tiempo que han empezado a agrietarse, lo cual creo que es buena señal de que puede empezar a asomar la planta, mientras que la piña parece ir también bien, porque aunque las hojas de fuera están bastante secorras, las de dentro están muy verdes y con buen aspecto. Pintan bien.

La piña y los pipos de aguacate, lentos pero seguros.

La piña y los pipos de aguacate, lentos pero seguros.

 

Los espárragos son los que me tienen más desconcertado, porque no tengo ni pajolera idea de qué hacer con ellos. Siguen en su semillero y parecen estar a gusto, pero por lo poco que he encontrado en internet, no sé si les toca trasplante, cuándo o en qué condiciones. Tendré que seguir investigando cuál es su proceso vital. Pintan qué sé yo.

Arbolillos de espárrago, ¿qué será de vosotros?

Arbolillos de espárrago, ¿qué será de vosotros?

 

Las acelgas son las que peor lo llevan. Desde el trasplante no levantan hoja. Varias de ellas se han pochado del todo, otras han tenido hojas amarillentas que he tenido que quitar, y sólo unas pocas parecen tener el aspecto adecuado. La caja que tiene a la mayoría no puede presentar peor aspecto, un drama. Pintan a fiasco.

Puf, qué desolación de cesto...

Puf, qué desolación de cesto…

 

Los ajos también me tienen con la mosca detrás de la oreja. Al germinar salieron todos con mucha fuerza, creciendo bastante rápido salvo uno de ellos, que salió, vio el percal, y se metió para dentro de nuevo para nunca más salir. Después de haber brotado fuerte y rápido, llevan una racha pelín estancados, e incluso uno de ellos parece tristón y con ganas de dejar de luchar. Pintan qué sé yo.

Ajos algo estancados en su crecimiento.

Ajos algo estancados en su crecimiento.

 

Las zanahorias tampoco me dan muy buenas vibraciones. Las que trasplanté a las dos macetas tienen todas las papeletas de no triunfar. Han mutado sus plantas, pero son realmente enanas y no parece que avancen. Pintan a fiasco.

Las que dejé en el semillero, sin embargo, están algo más saludables, y ya puestos, he sembrado unas pocas más en una maceta, a ver qué tal. Pintan a qué sé yo.

Zanahorias en ramilletes, no tienen mal aspecto pero no crecen.

Zanahorias en ramilletes, no tienen mal aspecto pero no crecen.

 

Las escarolas, por último, no tienen mal aspecto, pero no crecen mucho. Igual es que tardan en coger su ritmo después del efecto del trasplante, porque van sacando nuevas hojillas y tienen bastante buen color, pero con un tamaño mini aún. Ayer pasé 8 de las 11 a la parte de atrás de la casa, a ver si la sombra les va mejor como parece que debe ser. Pintan bien.

Las escarolas parecen haber arraigado bien en sus macetas.

Las escarolas parecen haber arraigado bien en sus macetas.

 

Y esto es todo por el momento. Ahora toca comprar humus liquido para aportarles nutrientes en los siguientes riegos (¡como el kiko se van a poner!) y seguir atentos.

Trasplante de judías, zanahorias y rabanitos. Siembra de habas y ajos

Hoy ha sido un día muy productivo en el huertico, que por otro lado va tomando dimensiones algo grandes, y ya he visto a los de Fronda dando vueltas por la puerta de casa, no sé si con afán de boicotearme o de comprarme la plaza para incorporarla a su franquicia.

La semana pasada no pude trasplantar todas las judías verdes por falta de recipientes adecuados, así que he terminado hoy la labor. Si el otro día ya me costó desenredar las raíces de unas y otras, lo de hoy ha sido ya por la fuerza bruta. ¡Menudo mogollón de raíces había ahí! Así que nada, sin remilgos las he separado entre sí, y a su lugar definitivo que han ido.

Las judías verdes han dicho que o les doy más espacio o se mudan a otra casa.

Las judías verdes han dicho que o les doy más espacio o se mudan a otra casa.

El siguiente paso ha sido entutorarlas para que puedan desarrollarse a lo alto. La planta tiene una punta de textura rasposa con la que se van enganchando a lo que pillan para poder crecer, así que mejor ponerles unos tutores, que si no a saber a qué se agarran…

Entutorado de las judías verdes.

Entutorado de las judías verdes.

A continuación le ha tocado el turno a las zanahorias. Mala espina me dan, la verdad, porque por lo que he leído esta mañana, parece que las zanahorias es mejor plantarlas directamente en el lugar en el que se vayan a desarrollar, y yo, inconsciente de mí, las he plantado en semilleros.

Pero bueno, a lo hecho pecho y ya no hay marcha atrás con esta remesa, así que sin pensármelo mucho, he trasplantado las que me han parecido mejores a un par de tiestos. Y ya veremos en qué acaban…

Las zanahorias, tranquilas en su semillero, sin saber lo que les venía encima.

Las zanahorias, tranquilas en su semillero, sin saber lo que les venía encima.

Es la primera vez que trasplanto de semillero, así que he procurado tener cuidado para no dañar demasiado a las plantas. Como la tierra está húmeda, me ha sido sencillo con ayuda de una cucharita. Como se ve en la primera foto, para ser pequeñajas, ya tienen unas buenas raíces.

Buenas raíces para estas mini plantas.

Buenas raíces para estas mini plantas.

Las zanahorias en su tiesto definitivo.

Las zanahorias en su tiesto definitivo.

Y así es como han quedado las dos macetas de las zanahorias. Veremos si avanza o en breve las estoy usando para cualquier otra cosa…

Maceta con e grupo de zanahorias más desarrolladas.

Maceta con e grupo de zanahorias más desarrolladas.

EL grupo de zanahorias más jóvenes.

EL grupo de zanahorias más jóvenes.

También le ha tocado trasplante a los rábanos, que llevaban un buen desarrollo en el semillero, especialmente después de haberles hecho el primer aclareo para dejar sólo a los más fuertes. De hecho, en dos semilleros dejé los cuatro o cinco que había, sin hacer el aclareo, y se han pochado.

Una vez finalizados los trasplantes, un buen riego a cada uno para que no sufran demasiado el proceso, ¡y a por la siembra!

Como ya me voy quedando sin espacio, he sembrado lo que creo será ya lo último de esta temporada otoñal: los ajos y las habas.

Esta operación ha sido bien simple… para los ajos sólo he tenido que coger seis dientes  hermosos de una cabeza de ajo que tenía en casa y enterrarlos en la tierra a unos tres o cinco centímetros de profundidad. Importante ponerlos con la punta hacia arriba para facilitar su desarrollo y regar bien. Chim pón.

Siembra de ajos. De ahí deberían salir seis cabezas en un tiempo.

Siembra de ajos. De ahí deberían salir seis cabezas en un tiempo.

Las habas han sido cosa también simplona. Sólo rellenar la maceta de sustrato y meter un par de semillacas en cada agujero, dejando unos veinte centímetros entre unas y otras, con una profundidad de unos cinco centímetros. Según he visto en el sobre de las semillas, las habas aguantan muy bien el frío, así que se han quedado fuera ellas solas.

Por último, buen riego inicial a los ajos y las habas, barrer un poco y ¡listo!

Pedazo de semillas de haba.

Pedazo de semillas de haba.

Empezando a sembrar

Nunca he sido muy de plantas. Incluso una vez conseguí matar una de plástico. Pero hace poco me ha dado la vena por montar un pequeño huerto urbano y comprobar si seré capaz de comer alguna verdura cultivada con mis propias manos.

Total, que después de ver ochocientos vídeos, leer tropecientos blogs, y aprenderme de memoria tecnicismo molones como “plantones”, “vermiculita” o “humus de lombriz”, ha llegado el día de empezar.

Y ese día ha sido hoy. Hemos pasado por el Fronda para hacernos con sustrato universal (al parecer con eso vale y no es necesario mezclar con fibra de coco ni humus de lombriz, al menos para las semillas), unos semilleros y varias semillas.

Entre las niñas, Cris y yo, hemos hecho acopio de lo que nos parecía que podría ser buen momento de cultivar. A saber: semillas de zanahoria, cebolla roja, rábanos y puerros, y plantitas ya algo crecidas (en semillero) de acelga, escarola y espárragos.

Con los espárragos creo que hemos pinchado en hueso, que he visto en algún sitio que tardan la leche en salir (¿será un sólo espárrago por planta?). Con las zanahorias creo que tampoco hemos acertado, porque por lo visto hay que dehjarlas en remojo una o dos horas antes de plantarlas. EL resto a saber.

Pero por algún sitio había que empezar, así que en plan Banzai, Alex y yo nos hemos puesto manos a la obra: hemos llenado de tierra los semilleros, así como los brics de leche y el bol de ensalada del Mc Donald’s (WTF!) que hemos limpiado y convenientemente perforado para el caso; hemos puesto las semillicas (un poco a huevo, 3 a 5 por semillero, salvo las judías, que son muy grandes), y finalmente hemos regado a conciencia (si algo me ha quedado claro, es que el agua es clave, que estén siempre bien empapuzadas) con nuestra botella-regadera casera.

Hemos tardado poco, lo hemos disfrutado, e incluso confieso que he pasado nervios con todo el trajín… ¿saldrá algo algún día, o esto va a ser un fiasco como una pianola? Ya veremos…

Este es el resultado.

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